domingo, 5 de enero de 2014

Kadogo, niño soldado




"¿Qué llevas ahí?" dice la profesora. "Una pistola", dice el niño de once años. "Pero si vamos de paseo al museo", responde la profesora. "Es para defenderme". La pistola era de verdad, no un juguete. Esto me lo contó una profe de una escuela de mi comuna el año pasado cuando hice un taller de ciudadanía en las escuelas de verano. Qué he hecho y qué he dajado de hacer, para que un niño, que juega en el mismo parque que mi hija, crea que vive en una ciudad en donde debe llevar un arma de verdad para protegerse cuando va al museo? Eso fue lo que me pregunté y la respuesta es: no he hecho lo suficiente. Y usted: qué responde? De eso me acordé ayer cuando vi "Kadogo, niño soldado" de La Patriotico Interesante.


sábado, 24 de septiembre de 2011

Galería Metropolitana: Arte y resistencia.

Siempre he creído que la gente antes de creer, necesariamente “quiere creer”. Nadie cree en dios, ni en el amor, ni en la nuez moscada, sin antes haber querido creer. Hay gente que quiere creer que saldrá adelante y muchas veces lo logra. Hay gente que quiere creer que le irá bien si vende banderitas para el 18 y muchas veces le resulta. La gente quiere creer muchas cosas, de distinta naturaleza, con distinto fervor, con diferentes convicciones.

Ellos, Ana María y Luis, querían creer que en un barrio de una de las comunas pobres de la Región Metropolitana, (la única, por cierto, que tiene nombre de persona, de una gran persona dicho sea de paso: Pedro Aguirre Cerda, aquel presidente que nos metió en la cabeza que gobernar era educar), se podía levantar una galería de arte.

Fue así que de querer creer, se pasó a creer y de creer se pasó a crear, tránsito propio de los testarudos, cabezas duras, porfiados tercos de atar. Sí, tercos de atar, porque vaya usted sabiendo que la Galería Metropolitana no está ni en una calle principal, ni cerca de un centro cívico: está literalmente hablando metida en un barrio, es parte de la casa de ellos, cerca de un almacén, de una iglesia evangélica, de la casa del tapizador, a pasos de la feria que perfuma de perejil y cilantro el sábado y el miércoles.

Galería brava, resciliente, parada en la hilacha lleva el arte contemporáneo experimental de los empingorotados claustros hasta el pueblo, a la población, al barrio, transformando en estético lo cotidiano, haciendo visible lo invisible, poniéndonos un espejo que sin querer nos permite reconocer entre los artefactos lo que somos, lo que no somos y también lo que queremos ser.

Sus vínculos con artistas internacionales han vinculado la casa de Luis y Ana María con circuitos internacionales de arte contemporáneo, prueba de eso fue haber sido una de las locaciones del Proyecto de Arte Dislocación que se llevó a cabo entre septiembre y noviembre de 2010. La Galería Metropolitana expuso la obra “Made in tunnel of Politics” de Thomas Hirschhorn de Suiza.

Ayer se lanzó el libro “Galería Metropolitana 2004-2010...” el cual da testimonio de todo aquello que han albergado, de todo aquello que han acogido, de todo aquello que han proyectado; lleno de fotos, de testimonios, que vuelven a recrear el oficio de no olvidar, que ponen en tinta y papel una constatación viva de un delirio, de una metáfora barrial.

Que lo sepa el lector de esta comuna, nuestra Galería (porque si es de mi barrio, es mía también) goza de buena salud y tiene sus puertas abiertas para que le conozca, para que la visite, para que lo grite a todos los vientos: el arte es resistencia.

Visite el sitio de la Galería Metropolitana.